Paraiso perdido
Paraiso perdido Participa tú también, dichosa como eres
Más dichosa habrás de ser: más digna, no es posible.
Prueba de esto y, desde ahora entre los Dioses,
Diosa sé tú misma, no a la Tierra limitada:
A veces, cual nosotros, vive por los aires,
Otras sube al Cielo, por tus méritos, y ve
Qué vida ahí los Dioses tienen, y tú vívela también”.
Diciendo esto vino a mí y me ofreció,
A los labios me ofreció, parte de ese fruto
Que arrancara; el sabroso aroma placentero
Tanto me avivó el deseo que, pensé,
Tenía que probarlo. Al instante yo a las nubes
Ascendí con él, y abajo contemplé
La Tierra inmensa, un extenso panorama
Y muy diverso, sorprendida de mi vuelo y cambio
A tal exaltación. De pronto,
Ya mi guía me faltaba y, creyendo hundirme,
Caí dormida; pero qué contenta desperté
Y vi que fuera sólo un sueño». Eva así su noche
Relató y así apenado respondió su Adán: