Paraiso perdido
Paraiso perdido —Como por su Verbo— el Padre poderoso hizo
Toda cosa, tú incluido, y todo Espíritu del Cielo
Creó por él, en sus distintos grados de esplendor,
Y coronó de gloria, y su gloria la llamó
Tronos y Dominios, Principados y Virtudes, Potestades,
Esenciales Potestades, no eclipsadas por su reino
Sino hechas más ilustres, ya que haciéndose Cabeza
Uno es de los nuestros, tanto se rebaja:
De sus leyes hace nuestras leyes y el honor que se le rinde
Nuestro al fin resulta. Cese, pues, tu rabia impía
Y a éstos no los tientes; más bien corre a apaciguar
Al Padre airado, y al airado Hijo
Mientras tengas todavía tiempo de perdón”.
»Esto dijo el Ángel fervoroso, mas su celo
Nadie secundó, pues lo tuvieron por impropio
O imprudente y personal, lo que al Apóstata
Le complació y replicó ya más altivo:
»“¿Que fuimos hechos, dices pues, y obra
De una mano secundaria, la labor del Padre