Paraiso perdido
Paraiso perdido A ti también a rebelión, que despojado
De la dicha puedas compartir con él
El escarmiento, la eternal miseria;
Pues sería todo su solaz y su venganza,
El ultraje al Altísimo arrojado,
Convertirte en el cofrade de sus penas.
Mas sus tentaciones no las oigas, aconseja
A tu mujer, más frágil; aprovecha el conocer,
Por este ejemplo tremebundo, qué castigo premia
La desobediencia; pues pudieron mantenerse firmes
Y cayeron: piensa en ello y teme transgredir.»