Paraiso perdido
Paraiso perdido Bajo sombra de ramosas palmas, cada fúlgida cohorte
Entonaba triunfos, proclamándolo glorioso Rey,
Hijo y Heredero y Soberano, quien dominio obtuvo,
El más digno de reinar. Él, celebrado, cabalgó
Triunfante por el Cielo, a las Cortes
Y hasta el Templo de su Padre poderoso, en Trono
Alto, que en la Gloria lo acogió,
Donde ahora está sentado, a la diestra de la dicha.
»Así, midiendo cosas celestiales por terrestres,
Por pedirlo tú y que puedas precaverte
Conociendo lo que ha sido, te he manifestado
Lo que fuera de otro modo para el hombre arcano:
La discordia habida, la batalla en el Empíreo
Entre Angélicos Poderes y el profundo despeñarse
De aquellos que, anhelando demasiado, con Satán
Se sublevaron, quien tu suerte envidia ahora,
Que conspira para seducirte, incitarte