Paraiso perdido
Paraiso perdido Detuvo entonces férvidas las ruedas y su mano
Asió el compás de oro, preparado
En el taller eterno del Señor, con que circunscribir
El Universo y todo lo creado:
Un pie centró girando el otro alrededor
Por la profundidad oscura y vasta,
Y dijo: “Llega tú hasta aquí, aquí tus límites;
Sea ésta tu circunferencia justa, oh Mundo”.
Dios así creó el cielo, así la tierra,
La materia informe y lo vacío: honda oscuridad
Cubría los Abismos: mas, en la acuosa calma,
Sus alas en suspenso incubadoras extendió el Espíritu
E infundió vital virtud y calidez vital
Por toda la fluida masa, mas precipitando al fondo
La infernal escoria fría, negra y tartárea,
Opuesta a toda vida. Unió entonces, conglobó
Las cosas semejantes, separando el resto
Y dispersándolo; entre medio urdió el aire,
Y la Tierra en equilibrio céntrica colgó.
»“Haya Luz”, dijo Dios, y de inmediato Luz