Paraiso perdido
Paraiso perdido Por seguir a su Señor. El Cielo abrió de par en par
Sus Puertas perdurables —armonioso son
De áureos goznes que se mueven— por dar paso
Al Rey de Gloria, que en su Verbo poderoso
Y su Espíritu, a crear venía nuevos mundos.
En celeste firme se tuvieron y desde el margen
Contemplaron el Abismo vasto inmensurable,
Tan violento como el mar, oscuro, yermo, fiero,
Trastornado desde el fondo por furiosos vientos
Y olas bravas cual montañas que asaltasen
El altor del Cielo, confundido el centro con el polo.
»“Silencio, arrebatadas olas; y tú, Abismo, paz
—La Omnífica[254] Palabra dijo— cese la discordia”.
»No pausó, sino en alas de Querubes
Elevado, en paterna gloria cabalgó
Entrando lejos en el Caos y el mundo no nacido,
Pues el Caos oyó su voz. Su cortejo entero
Lo siguió en brillante procesión por ver
La Creación y los prodigios que obraría.