Paraiso perdido
Paraiso perdido Fermentando a la Gran Madre, por que concibiese,
Y saciándola de genésico rocío. Y Dios dijo:
“Únanse las aguas bajo el cielo ahora
En sólo un sitio y que surja suelo seco”.
Y al instante las montañas formidables
Emergieron y desnudos, anchos lomos elevaron
A las nubes, y sus cimas a los cielos ascendieron.
Y tanto cual los montes túmidos se alzaron
Se abajó una hueca hondura, anchosa y deprimida,
Lecho muy capaz de aguas: éstas pronto allí
Corrieron con precipitosa dicha, conglobándose
Cual gotas sobre el polvo en tierra seca;
Parte en muro de cristal se yergue, o ímpetu
De olas: tal moción imprime el gran decreto
A la rápida avalancha, cual ejércitos al toque
De trompeta (pues de ejércitos ya oíste),
Tropa a su estandarte, tal la acuosa turba,
Ola atropellando a ola, donde vía hallaban:
Si empinada, con arrobo torrencial; si plana,