Paraiso perdido
Paraiso perdido Así lo declaró el Señor Universal, y pareció
Así ordenarlo. Implorando yo permiso para hablar
Y con humilde ruego, así le repliqué:
»“No te ofendan mis palabras, Celestial Poder,
Mi Autor, oh sé propicio mientras hablo.
¿No me has hecho aquí tu substituto
Y formado éstos inferiores a mi estado?
Entre desiguales ¿qué adecuada sociedad
Existirá, qué armonía o qué deleite genuino?
Pues éste ha de ser recíproco, en proporción debida
Dado y recibido; pero en la disparidad,
Intenso el uno, aún remiso el otro,
No podrán acomodarse y pronto han de probarse
Por igual tediosos. Hablo yo de compañía
Tal cual la querría, apta para compartir
Completo el racional deleite, en lo que el bruto
Del humano no es consorte. Gozan ellos
Cada uno con su doble: el león, pues la leona;
En parejas tan cabales los combinas.
Mas si pájaro con bestia, pez con ave,