Paraiso perdido
Paraiso perdido Cuya compañía es para ti por ello inapta;
Buena tu razón, que de este modo, libre, la rechaza:
Piensa siempre así. Mas antes de que hablases
Ya sabía yo que soledad no es para el hombre,
Y no es esta compañía que hoy has visto
La que tienes destinada; por probarte la he traído,
Para ver si juzgarías de lo apto y lo oportuno.
Lo que traiga luego ha de gustarte, ciertamente,
Semejanza tuya, tu apta ayuda, tu otro yo,
Tu deseo, de tu corazón exacto anhelo”.
»Cesó, o quizá no oí yo más, ya que ahora,
Por su Celestial mi terrenal vencido[264],
Que bregase tanto desde abajo hacia su altura
En aquel sublime parlamento empíreo
Como con objeto que supera su sentido,
Deslumbrado y roto, se hundió buscando sueño
Confortante, que al instante me asaltó, llamado
Para alivio por Natura, y cerré mis ojos.
Mis ojos él cerró, dejando abierta la celdilla