Paraiso perdido
Paraiso perdido O alegrarse las carencias. Tú no necesitas
Propagarte, siendo ya infinito como eres
Y absoluto en todo número, aunque Uno;
Mas el hombre manifiesta por el número
Su individual imperfección, y engendra
Otros a él iguales, su multiplicada imagen,
Defectuosa en la unidad, lo que requiere
Mutuo amor y profundísima amistad.
Tú en tu misterio, aunque estés en soledad,
Tienes en ti mismo insuperable compañía
Y no buscas otra relación; mas, si te place,
Puedes elevar tu criatura a la altura que desees
De unión o comunión, deificándola.
Yo por mero conversar no puedo alzar
A éstos de su estado, ni tener contento en su tenor”.
Audaz, hablé así, usando la otorgada
Libertad, y hallé favor, que me ganó
Esta réplica de la clemente Voz Divina:
»“Probarte, Adán, hasta ahora me ha placido
Y te hallo sabedor no sólo de las bestias,
Que nombraste bien, sino también de ti,
Pues manifiestas el espíritu que es libre en tu interior,
Mi imagen, no impartida al bruto,