Paraiso perdido
Paraiso perdido Lo que siento dentro, no por ello dominado:
Yo, que topo con objetos varios que me muestran
Los sentidos variamente, pero, libre siempre,
Lo mejor apruebo y lo que apruebo sigo.
Amar no me reprochas; pues amar, afirmas,
Lleva al Cielo, a la vez camino y guía;
Sé paciente pues conmigo, si pregunto lícito:
¿No aman los Espíritus celestes? ¿Cómo expresan
Ese amor, con sus miradas solamente
O mezclando su fulgor, virtual contacto o inmediato?».
A lo que el Ángel, con sonrisa que vertía
Celestial rubor, de amor el tono propio,
Repuso: «Bástete sabernos venturosos
Y en ausencia del amor no existe dicha.
Lo que tú de puro en el cuerpo gozas
(Y creado puro fuiste) lo gozamos los Espíritus
En eminencia, sin obstáculo ninguno
De membrana, miembro o hueso, excluyentes trabas:
Más que el aire con el aire, si los Ángeles se abrazan,
Se fusionan por completo, uniéndose pureza