Paraiso perdido
Paraiso perdido En un solo instante a través de aquellas brumas
Diez millares de oriflamas se levantan en el aire,
Tremolando de espléndidos colores; y con ellas
Surge un bosque colosal de lanzas, yelmos incontables
Y escudos prietos en compacta formación
De espesor incalculable. Y ya desfilan
En íntegra falange al ritmo dórico
De flautas y clarines suaves, como el que elevó
A pináculos de temple noble a los héroes de antaño
Al armarse para el combate, inspirándoles,
En vez de rabia, un valor deliberado, firme
Ante el pánico mortal, inmune a la abyecta huida;
Mas no exento del poder de apaciguar,
Con solemnes notas, tristes pensamientos y espantar
Angustia y duda y pena y daño y miedo
De mentes ya mortales o inmortales. Así ellos,
Exhalando fuerza unida y decisión,
Marcharon en silencio al son de suaves gaitas