Paraiso perdido
Paraiso perdido Soberanos en el yermo devastado. Él ahora se dispuso
A hablar; se curvan sus columnas de ala a ala
Envolviéndolo en un arco con sus Pares:
La atención los tiene mudos.
Tres veces prueba y tres, aun a pesar del odio,
Lágrimas le brotan, que los Ángeles lloran: por fin,
Un trenzado de palabras y suspiros halla el cauce.
«Oh miríadas de Espíritus eternos, oh Poderes
A quienes sólo el Omnipotente iguala; y esa lucha
No fue deshonrosa, aunque atroz su desenlace,
Como este sitio testifica y nuestro cambio atroz
Que es odioso declarar: mas ¿qué poder del intelecto,
Al prever o presagiar aun desde simas de saber
Pasado o presente, pudo haber temido
Que una coalición de Dioses como ésta
Fuese nunca vulnerable a la derrota?
Pues ¿quién puede aún creer, tras tanta pérdida,
Que todas estas tropas poderosas, cuyo exilio