Paraiso perdido
Paraiso perdido Progenie, que en su alta estima,
Hallaría igual favor que los Hijos de los Cielos:
Allí, aun para espiar acaso solamente,
Irrumpamos al principio, allí o en otra parte:
Pues este pozo infernal no retendrá jamás
Espíritus celestes en cadenas, ni el abismo largo tiempo
Logrará sumirlos en tinieblas. Pero estos planes
Deben madurarse: paz es imposible,
Pues ¿quién piensa en sumisión? La guerra entonces,
Guerra abierta o tácita, es lo que está por decidir.»
Así habló; y, a fin de confirmar lo dicho,
Miles de espadas llameantes ascendieron de los muslos
De potentes Querubines y el destello repentino
Encendió el Infierno alrededor: coléricos bramaron
Contra el Altísimo y, las armas en el puño, fieros
Arrancaron a broqueles estentóreos clangor de guerra,
Arrojando desafío a la cúpula del Cielo.