Paraiso perdido
Paraiso perdido A la muerte ya mañana, en la lucha sanguinaria;
Así oliscaba adusto el monstruo, levantando
El ancho morro por el aire tenebroso,
Muy sagaz en percibir, tan lejos, su carnaje.
Desde Puertas del Infierno, ambos por el Caos,
Su baldío, vasto desgobierno, fosco y hosco,
Disímiles volaron. Con poder (gran poder el suyo)
Cerniéndose sobre las Aguas[294], lo que hallaron
Sólido o cienoso, sacudido arriba, abajo,
Como en mar violento, amasado lo llevaron
De ambos lados hasta Puertas del Infierno:
Así polares vientos cuando adversos soplan
Sobre el Cronio océano juntan poderosos
Hielo amontañado y ciegan la supuesta ruta
Al oriente allén Pechora, hacia la opulenta
Costa de Catay[295]. El suelo aglomerado,
Frío y seco, Muerte con petrífico mazazo
(Cual tridente) lo golpea, anclándolo tan firme
Cual flotante Delos[296] una vez; el resto su mirada
Con rigor gorgonio[297]; estricto inmoviliza,
Y con cieno asfáltico. Tan ancha cual las Puertas,