Paraiso perdido
Paraiso perdido Sobre este piélago, desde el Infierno al nuevo mundo,
Donde ahora prevalece Satanás; un monumento
De alto mérito a toda la infernal legión
Que allane desde aquí su paso, para tránsito
O emigración, cada cual según su sino.
Y no puedo yo perder la senda, tan intensa
La atracción y nuevo instinto que me arrastra».
A lo que así la enjuta Sombra pronto respondió:
«Ve a donde el hado y la fuerte inclinación
Te lleven; no he de rezagarme yo ni errar
La senda, dirigiendo tú; tal olor percibo
De matanza, presa innumerable, y degusto
Ya el sabor de muerte en toda cosa viva.
En la obra que comienzas, no he de defraudarte:
Tendrás en mí recíproco refuerzo».
Hablando así, con gozo olisqueó el hedor
Del cambio fúnebre en la Tierra. Cual bandada
De aves carroñeras, aunque lejos muchas leguas,
Intuyendo la batalla, al campo vuelan
Donde están las huestes acampadas, atraídas
Por efluvios de carcasas vivas, destinadas