Paraiso perdido
Paraiso perdido Y pegársele los brazos al costado, y las piernas
Una a otra se ensortijan. Suplantadas[306], él cayó,
Monstruosa Sierpe, prono sobre el vientre,
Reluctante mas en vano: un poder mayor
Lo gobernaba castigándolo en la forma que pecara,
Tal sentencia le cayera. Él habría hablado,
Mas a silbo con silbido respondía, y lengua bífida
A lengua bífida, pues todos ya cambiaran
Por igual, a sierpes todos como cómplices
De audaz delito. Espantoso fue el estruendo
De silbidos por la sala, denso enjambre ahora
De enredados monstruos, testa y cola,
Áspid y escorpión, y la anfisbena horrenda,
El cornígero cerastes, hidras, lóbregos elopes
Y las dipsas (no, jamás tan denso enjambre pululó
En el suelo ensangrentado por Gorgona, o la isla
Ofiusa), mas allí en el medio, él, más grande,
En Dragón tornado ahora, aún mayor que aquel gestado