Paraiso perdido
Paraiso perdido Criatura tan hermosa que buscaba su clemencia,
El consejo de quien ella disgustara, su asistencia.
Como desarmado, su ira toda vio perderse,
Y con palabras de concordia pronto ya la irguió.
«Inconsciente y muy ansiosa, como antes,
De las cosas que aún ignoras, ahora quieres
El castigo todo para ti; mas ¡cuida!,
Y primero aguanta el propio, tú, incapaz de soportar
La plena furia de quien sientes sólo parte nimia
Y que mal aguantas mi disgusto. Si pudiesen
Las plegarias alterar divinos bandos, a ese sitio
Correría antes que tú, e imploraría aún más fuerte
Que sentencia y pena a mí me golpeasen sólo,
Perdonados tu flaqueza y sexo más infirme,
Que me fueron confiados y yo expuse.
Mas levanta, no riñamos más ni nos culpemos
Uno a otro, harto ya culpados por doquier,
Sino démonos amor, aligerémonos la carga
Uno a otro en esta hora de pesares compartidos,
Puesto que esa muerte señalada, tal parece,