Paraiso perdido
Paraiso perdido Más allá de la india cordillera, o los elfos,
Cuya juerga a medianoche al linde de los bosques,
Cerca de las fuentes, ve un labriego rezagado,
O que ha visto sueña, mientras una Luna arbitra
En lo alto y su pálida carrera hacia este mundo
Inclina: mas aquéllos, en su fiesta y danza
Absortos, con jocunda música le embrujan el oído
Y el pecho le palpita con delicia y temor fundidos.
De tal modo los Espíritus etéricos a formas diminutas
Sus figuras redujeron gigantescas y cupieron amplios,
Aunque incontables todavía, en la cámara
De aquella corte inférnea. Mas muy adentro,
Y en sus propias dimensiones soberanas,
Los Seráficos Señores y los Querubines
En cónclave secreto y apartado se reunieron:
Un millar de Semidioses en sitiales áureos,
En lugar repleto. Tras silencio breve entonces,
Y leída la proclama, comenzó el debate.