Paraiso perdido
Paraiso perdido (Cual cubierto campo donde bravos campeones
Galopando en armas irrumpían y en presencia del Sultán
Retaban a la flor de los paganos caballeros
A mortal combate o encuentro con la lanza)
Bullía atiborrada, por los aires y en el suelo,
El silbido irritándola del roce de las alas. Como abejas
En la primavera, cuando el Sol con Tauro avanza:
Sus cadetes numerosos sacan en enjambres
Del panal y por el fresco del rocío y entre flores,
Vienen, van, o por la tabla bien bruñida,
Arrabal de su ciudad de paja,
Con bálsamo recién lustrada, vagan y platican
De asuntos del Estado. Tan tupida pues la aérea masa
Hervía incómoda; hasta que llegó señal
Y, ¡oh portento!, los que antes parecían
Superar en estatura a los Gigantes, hijos de la Tierra,
Ahora que enanos más pequeños en espacio estrecho,
Innumerables, se apretujan; cual pigmeos