Paraiso perdido
Paraiso perdido Mas no la otra, falta como estaba de sinceridad.
Así rabió en lo interno aquél y, mientras departían,
Lo golpeó con una piedra en mitad del torso,
Arrancándole la vida; éste, pues, cayó y, lívido,
Dejó escapar el alma con gruñido y sangre pródiga[362].
Mucho el corazón de Adán desfalleció
Al verlo y presuroso al Ángel clama:
«Oh Instructor, algún perjuicio le ha ocurrido
A ese hombre bondadoso, el que bien sacrificara:
¿Tal pago pues recibe la piedad, la pura devoción?».
Y así Miguel repuso, conmovido por igual:
«Los dos que has visto, Adán, son hermanos que vendrán
De tus riñones[363], y el injusto mata al justo por envidia,
Viendo que recibe la ofrenda de su hermano
Beneplácito del Cielo; mas el acto sanguinario
Al final será vengado y a la sancionada fe del otro