Paraiso perdido
Paraiso perdido Corrupción que engendrará actos más violentos».
Adán abrió los ojos para ver un campo,
Parte arable y cultivada, con gavillas esparcidas
Acabadas de segar; en la otra parte, pastos y majadas;
Y en el medio hay un altar, como hito limitáneo
Y rústico o montículo de césped, donde pronto
Del cultivo ve llegar sudado a un segador
Trayendo sus primicias: verde espiga, jalde haz,
Juntado todo sin cuidado. Un pastor después,
Más bondadoso, los caloyos trae de su rebaño,
Escogidos, los mejores; inmolándolos entonces,
Sus entrañas y su grasa, salpicadas con incienso,
En la leña las coloca y todo rito cumple necesario.
Tal ofrenda pronto el fuego favorable de los Cielos
La consume en llama súbita y grata humada;