Paraiso perdido
Paraiso perdido En bárbaros diamantes, perlas, oro, a los reyes baña,
Satán en pompa se sentaba, por su mérito elevado
A aquella eminencia mala; y por desespero
Así ensalzado más allá de la esperanza, aspira
Aún más alto, insaciable en su ansia vana
De batalla contra el Cielo y, ciego a lo ocurrido,
Su arrogante imaginar así despliega:
«Potestades y Dominios[102], Dioses de los Cielos,
Pues ningún abismo puede en su pozo retener
El brío inmortal, aun sojuzgado y caído,
Y no doy el Cielo por perdido. Resurgiendo
De un declive como éste, las Virtudes Celestiales[103]
Más gloriosas y temibles brillarán
Que si jamás caídas, sin temer segunda ruina.
Yo, que primero por justicia y leyes fijas del Empíreo
Soy líder vuestro y, después, por elección,
Sumado a todo lo que en guerra o parlamento