Paraiso perdido
Paraiso perdido Alcancé de mérito, me hallo ahora establecido,
Por esta pérdida de la que ya nos reponemos,
En un trono inexpugnable y no envidiado,
Concedido con entero beneplácito. Estado más dichoso
En las Alturas, dignidad mayor, despierta
Envidia en cualquier subordinado; pero ¿quién aquí
Envidiará al que su alto puesto expone,
Más que a nadie, a ser el baluarte contra el golpe
Del Tonante, y lo condena a la mayor porción
De daño interminable? Donde no hay bien
Que merezca lucha, no habrá pelea
Ni escisión; pues nadie reclama en los Infiernos
Precedencia: nadie, cuya parte sea pequeña
De presentes penas, con ambiciosa mente
Ansiará aún más. Con ventaja semejante, pues,
Para la unión, y firme fe, y acuerdo firme,
Más que puedan darse en el Empíreo, volvemos
A exigir la justa, antigua herencia nuestra,
Más seguros de triunfar que el triunfo mismo
Nos lo habría asegurado. Y por qué camino,
Si con guerra abierta o encubierta maña,