Paraiso perdido
Paraiso perdido De estas bellas ateístas; y ahora nadan en el gozo
(Pronto nadarán más hondo[366]) y ríen; por lo que
Pronto el mundo llorará de lágrimas un mundo».
A lo que Adán así, del breve gozo hurtado:
«Oh lástima y vergüenza que esos que tan bien
Empiezan vida recta, hayan de alejarse luego
Por caminos indirectos, o a mitad del viaje desmayar.
Mas veo todavía que el tenor de la desdicha
Sigue siendo el mismo, pues la causa es la mujer».
«La indolencia afeminada del varón es causa
—Dijo el Ángel— que mejor debiera preservarse
Con sabiduría, y dones se le dieron superiores.
Mas prepárate ya para otra escena.»
Miró pues él y pudo ver un amplio territorio
Ante su vista: pueblos y rurales obras esparcidas,
Las ciudades de los hombres, altas puertas, torres,