Paraiso perdido
Paraiso perdido Los ejércitos en armas, rostros fieros y belígeros,
Gigantes de potente hueso y bravia hazaña.
Parte blande los aceros, parte frena sus corceles
Espumantes, solos o en guerrera formación
De infantes y jinetes, no para fanfarria ociosa.
Por allí, selecta tropa trae del forrajeo
Unas reses, bellos bueyes y ganado bello
De un pradal hermoso y fértil; o lanoso hato,
Las ovejas, los balantes corderillos, por el llano,
Su botín. Apenas aún con vida huyen los pastores
Y, al pedir auxilio, una lucha fiera se origina.
Con sangriento embate chocan las legiones;
Donde reses herbajaban, ahora yacen esparcidas
Las carcasas y las armas por el prado ensangrentado
Y yermo. Otros, acampados, a ciudad pujante
Ponen cerco: con ariete, escala y mina
Ya la asaltan; otros la defienden desde el muro,
Con venablos, flechas, piedras, fuego sulfuroso: