Paraiso perdido
Paraiso perdido La testa de la Sierpe, cosas que enseguida
Más palmarias te expondré. Este patriarca santo,
Al que “fiel Abraham” el tiempo señalado llamará,
Un hijo, y de tal hijo un nieto[374], dejará al partir,
Igual a él en fe, en sabiduría y en renombre.
Ese nieto, al que acrecen doce hijos, partirá
Desde Canaán a tierras luego conocidas
Como Egipto, al que divide el Nilo.
Ve por donde fluye, desaguando —siete bocas—
En el mar. Morada hace temporal en esas tierras,
Invitado por un hijo, uno de los últimos,
En época de hambruna; hijo este cuyos actos nobles
Lo promueven a segunda dignidad del reino
Del gran faraón: ahí muere, mas dejando estirpe
Floreciente que será nación, haciéndose ahora
Sospechosa a un monarca subsiguiente que pretende