Paraiso perdido
Paraiso perdido Contra las leyes, el pecado; y que al ver la ley
Descubran el pecado, pero no lo extirpen,
Salvo con aquellas expiaciones vagas e impotentes
De la sangre de los toros y carneros. Concluirán así
Que sangre más valiosa debe rescatar al hombre,
Justo por injusto, por que en tal integridad,
A ellos aplicada por la Fe, al fin encuentren
Justificación ante el Señor y paz
En sus conciencias, que la ley con ceremonias
No consigue apaciguar, ni practicar el hombre
Su moral y, no ejerciéndola, no puede ni vivir.
Así, imperfecta es esta ley e impuesta únicamente
Con el fin de conducirlos, culminado el tiempo,
A Pacto de Alianza más perfecto: llevándolos
A la verdad por vagos mitos; de la carne al espíritu;
De la imposición de estrictas leyes, a la libre
Aceptación de extensa gracia; del temor servil