Paraiso perdido
Paraiso perdido Al que es filial; y de las obras de la ley a las de fe.
Por ello no será Moisés, si bien amado
Del Señor —al ser ministro meramente
De la ley— quien guÃe al pueblo hasta Canaán,
Sino Josué —Jesús lo llaman los Gentiles—,
Investido del oficio y nombre del que acabará
Con la enemiga Sierpe y traerá de vuelta,
Por el páramo del mundo, al hombre peregrino,
Que ya a salvo se repose en eterno ParaÃso[378].
Mientras, los plantados en Canaán terrestre
Largo tiempo vivirán medrantes, salvo si pecados
Nacionales interrumpen su paz pública
Provocando a Dios a suscitarles enemigos,
De los que una vez tras otra los libera, penitentes,
Al principio por los jueces, luego bajo reyes[379].
De éstos el segundo, por su conocida devoción
Y logros poderosos, promisión recibirá
Irrevocable de que el regio trono que posee
Durará por siempre. Y lo mismo cantarán