Paraiso perdido
Paraiso perdido Las profecías todas, que del regio tronco
De David (pues tal el nombre de ese rey) saldrá
Un Hijo, la Semilla de Mujer que te han predicho,
Y predicha a Abraham, en quien aguardan
Todas las naciones, y predicha a reyes, de los reyes
El postrero, pues su reino no terminará[380].
Mas antes, una larga sucesión habrá de darse,
Y el hijo de David, famoso por riquezas y saberes[381],
Alojará en glorioso templo la velada Arca del Señor,
En tiendas hasta entonces y errabunda.
Otros seguirán que mostrarán las crónicas,
Algunos buenos, otros malos: éstos, mayoría,
Cuya inmunda idolatría y otras faltas,
Añadidas a la cuenta popular, tanto irritarán
A Dios que los relegará, ofreciendo su país,
Y la ciudad y el templo, el Arca Santa
Y todos sus objetos sacros, como burla y presa,
A la ciudad soberbia cuyos altos muros viste
Quedar en confusión, llamada luego Babilonia.