Paraiso perdido
Paraiso perdido Cuando fiero el Adversario perseguÃa insultante
Nuestra rota retaguardia a través de los abismos,
Con qué compulsión y vuelo laborioso
Nos hundimos tanto? El ascenso, pues, es fácil.
Habrá quien tema el desenlace: ¿provocar de nuevo
Al déspota y que su ira halle modo aún peor
De destruirnos, si es que puede haber en el Infierno
Miedo a destrucción mayor? ¿Y qué podrÃa ser peor
Que el habitar aquÃ, del júbilo exiliados, condenados
En este aborrecible abismo a total tormento,
Donde el dolor del fuego inextinguible
Acabará por reducirnos, sin final posible,
A vasallos de su rabia, cuando el flagelo
Inexorable y la hora de tortura
Nos emplacen al castigo? Más quebrados que esto,
¿Qué serÃa sino muerte y extinción?
¿Qué temer entonces? ¿Dónde cabe duda?:
Irritémoslo, que en el colmo de su ira
Nos consuma por completo, y reduzca