Paraiso perdido
Paraiso perdido En este antro vergonzante, este oprobio, esta sombra,
La prisión que el tirano nos procura, quien impera
Por demora nuestra? No, mejor opción,
Armados ya con llamas y la furia del Infierno,
Asaltar incontenibles esas Torres de lo Alto
Y las torturas que sufrimos convertirlas en cuchillos
Contra el torturador: al ruido
De su Máquina Omnipotente[105] responderá
El Trueno Infernal, y por Relámpago que vea
Fuego Negro y el terror lanzados con la misma rabia
Entre sus Ángeles, y su propio Trono
Envuelto en Tartáreo Azufre y raro fuego,
Los tormentos que él creara. Mas quizá
Parezca duro el camino y difícil escalar
Con ala firme contra el enemigo en las alturas.
Recuerden los que tal opinan, si el narcótico
De ese lago del olvido no los ciega todavía,
Que nuestra natural tendencia es ascender
A la sede natalicia: el descenso y la caída
Son lo arduo. ¿Quién no advirtió, hace poco,