Paraiso perdido
Paraiso perdido E hinca más profundos en su testa sus venablos
Que la muerte temporal en el talón lastima al Víctor
O a aquellos que él redime: una muerte como un sueño,
Una brisa placentera hacia vida ya inmortal.
Después de la resurrección no por mucho seguirá
En la Tierra, tiempo sólo suficiente en que mostrarse
A sus discípulos, los hombres que en su vida
Siempre lo siguieron. A éstos dejará encargados
De instruir a las naciones en lo que él les enseñó,
Su salvación; de bautizar a los que crean
En las aguas presurosas, signo de lavarlos
De la culpa del pecado y entregarlos a la vida
Puros, en sus mentes preparados, por si llega el caso,
Para muerte similar a la que tuvo el Redentor.
A todas las naciones instruirán, pues desde ese día
Ya no sólo a hijos de los lomos de Abraham
La salvación habrá que predicarles, sino a los hijos