Paraiso perdido
Paraiso perdido De la fe de Abraham, por todo el mundo:
En su semilla, todas las naciones se bendicen.
Luego al Cielo de los Cielos él ascenderá
Con triunfo, subyugando, a su paso por los aires,
A enemigos de él y tuyos; ahí sorprenderá
A la Sierpe, Príncipe del Aire, arrastrándolo en cadenas
Por su reino entero y dejándolo confuso;
Luego accederá a la Gloria, sentándose de nuevo
A la diestra de Dios Padre, grandemente enaltecido
Sobre todo Nombre empíreo, y de allí vendrá,
Cuando este mundo esté por disolverse,
A juzgar, con Gloria y Poderío, a los vivos y los muertos,
Sentenciando a muertos indevotos, mas premiando
A sus devotos, que recibirá en la dicha,
Ya en el Cielo o en la Tierra, pues la Tierra entonces,
Toda ella un Paraíso, mucho más feliz será
Que el del Edén, con días mucho más felices».