Paraiso perdido
Paraiso perdido A todos los creyentes. Y con tales pretensiones,
Leyes espirituales impondrá el poder carnal
En todas las conciencias; leyes no presentes
En los textos venerables ni entre eso que el Espíritu
En hondo corazón burila. ¿Qué persiguen pues
Sino coercer al mismo Espíritu de Gracia y prender
A su consorte Libertad?, ¿qué, sino desmantelar
Sus templos vivos, construidos perdurables por la fe,
Su fe, ninguna ajena?; pues, en la Tierra,
¿Quién contra la fe y conciencia infalible
Se pronuncia, aunque muchos lo presumen?
De ahí que surjan pronto bárbaras persecuciones
Contra todos los que perseveren en el culto
Del Espíritu y de la Verdad; el resto, más copioso,
Hallará en espurias formas y en externos ritos
Satisfecha religión; la Verdad se alejará,
Herida por saetas calumniosas, y las obras de la fe