Paraiso perdido
Paraiso perdido Cual hiciera su Señor ante sus ojos. Ganan pues así
Por todas las naciones grandes multitudes,
Que reciben entusiastas la noticia celestial: al fin,
Cumplido el ministerio, bien corrida su carrera,
Tras dejar su historia escrita y su doctrina,
Mueren. Mas en su lugar entonces, cual previeran,
Lobos entran por maestros, lobos ávidos[387],
Que todos los misterios de los Cielos
Tornan en infame beneficio propio, su avidez
De lucro y ambición, maculando la verdad
Con falsas tradiciones, gran superstición,
Hasta dejarla sólo pura en aquellos documentos
Que ninguno entiende ya, aparte del Espíritu.
Entonces esos viles buscarán dotarse de dominios,
Nombres, títulos, uniéndose con ellos
Al poder profano, mas fingiendo todavía obrar
Por religiosa potestad, haciendo suyo y privativo
El Espíritu de Dios, prometido por igual y conferido