Paraiso perdido
Paraiso perdido El primer libro expone, en forma resumida primero, toda la temática: la desobediencia del hombre y la consiguiente pérdida del Paraíso en el que fuera ubicado. Luego toca la primera causa de esta caída, la Serpiente o, mejor dicho, Satán en la Serpiente, quien, rebelándose contra Dios y atrayendo a su bando muchas legiones de Ángeles, fue desterrado del Cielo con toda su tropa, por mandato de Dios, al gran Abismo. Acción ésta sucintamente referida, tras la cual el poema se precipita a la mitad de la historia para presentar a Satán con sus Ángeles ya caídos en el Infierno, descrito aquí no en el Centro[48] (pues puede suponerse que cielo y tierra no han sido hechos aún, y desde luego no maldecidos todavía), sino en un lugar de oscuridad absoluta a la que mucho conviene el nombre de Caos. Aquí yace Satán con sus Ángeles en el lago ardiente, fulminado y atónito; tras cierto lapso se recupera, como de la confusión, llama al que le sigue en orden y dignidad, y departen sobre su miserable caída. Satán despierta a todas sus legiones, que hasta ese momento han yacido en la misma confusión, y éstas se alzan una vez proclamados sus números, orden de batalla y principales líderes según los ídolos más tarde conocidos en Canaán y regiones adyacentes. A éstos dirige Satán su discurso, los consuela con la esperanza de reconquistar el Cielo todavía, pero acaba por hablarles de un nuevo mundo y una nueva especie de criatura por crear, de acuerdo con una antigua profecía o rumor en el Cielo. Pues no pocos entre los antiguos Padres[49] opinaron que los Ángeles existieron mucho antes de esta creación visible. Para descubrir la verdad de tal profecía y decidir qué hacer en consecuencia, Satán convoca una asamblea general. Lo que emprenden sus secuaces entonces. Pandemónium[50], el palacio de Satán, se alza construido de pronto a partir del Abismo: los infernales Pares se sientan allí en consejo.