El Avaro
El Avaro ELISA.— (Haciendo una reverencia). No sucederá tal, padre mÃo.
HARPAGÓN.— (Imitando a Elisa). Sà sucederá tal, hija mÃa.
ELISA.— No.
HARPAGÓN.— SÃ.
ELISA.— Os digo que no.
HARPAGÓN.— Os digo que sÃ.
ELISA.— Es una cosa a la que no me obligaréis.
HARPAGÓN.— Es una cosa a la que te obligaré.
ELISA.— Me mataré antes que casarme con semejante marido.
HARPAGÓN.— No te matarás y será tu marido. ¡Qué osadÃa! ¿Se ha visto nunca a una hija hablar asà a su padre?
ELISA.— ¿Y se ha visto nunca a un padre casar asà a su hija?
HARPAGÓN.— Es un partido del que no hay nada que decir, y apuesto a que todo el mundo aprobará mi elección.
ELISA.— Y yo apuesto a que no puede aprobarlo ninguna persona razonable.
HARPAGÓN.— (Viendo a Valerio, desde lejos). Aquà está Valerio. ¿Quieres que le hagamos juez de este negocio?
ELISA.— Accedo a ello.