El Avaro
El Avaro HARPAGÓN.— (Bajo, a su hijo, amenazándole). ¡Qué verdugo eres!
CLEANTO.— Padre, no es mÃa la culpa. Hago lo que puedo para obligarla a quedarse con él; mas es tenaz.
HARPAGÓN.— (Bajo, a su hijo, amenazándole). ¡Bergante!
CLEANTO.— Señora, sois causa de que mi padre me reprenda.
HARPAGÓN.— (A Mariana). Haréis que caiga enfermo. Por favor, señora, no lo rechacéis más.
FROSINA.— (A Mariana). ¡Dios mÃo, qué melindres! ¡Quedaos con la sortija, puesto que el señor lo desea!
MARIANA.— (A Harpagón). Por no encolerizaros, me quedo con ella ahora, y ya buscaré ocasión de devolvérosla.