El Avaro

El Avaro

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

MARIANA.— ¿Qué podría deciros? Poneos en mi lugar y ved qué puedo hacer. Pensad, ordenad vos mismo: en vuestras manos me pongo; y os creo harto razonable para querer exigir de mí tan sólo lo que pueda estarme permitido por el honor y el decoro.

CLEANTO.— ¡Ay! ¡A qué me reducís al remitirme a lo que quieran permitir los enojosos sentimientos de un rígido honor y de un escrupuloso decoro!

MARIANA.— Mas ¿qué queréis que haga? Aunque saltase por encima de numerosos miramientos a que está obligado nuestro sexo, tengo respeto a mi madre. Me ha educado siempre con suma ternura y no podría decidirme a ocasionarle ningún disgusto. Haced, actuad cerca de ella; emplead todos vuestros afanes en ganar su ánimo. Podéis hacer y decir todo cuanto queráis, os lo permito; y si sólo estriba en declararme en vuestro favor, accedo gustosa a hacerle yo misma una confesión de todo cuanto por vos siento.

CLEANTO.— Frosina, mi pobre Frosina, ¿querrías ayudarnos?

FROSINA.— A fe mía, ¿es necesario preguntarlo? Quisiera hacerlo de todo corazón. Ya sabéis que soy, por naturaleza, bastante humanitaria. El Cielo no me ha dado un alma de bronce, y siento tan sólo harta ternura en prestar pequeños servicios cuando veo a personas que se aman con toda rectitud y honor. ¿Qué podríamos hacer en esto?


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker