El enfermo imaginario
El enfermo imaginario ANTONIA.— ¿Qué demonios hacéis con ese brazo?
ARGAN.— ¿Cuál?
ANTONIA.— Si yo estuviera en vuestro pellejo, ahora mismo me harÃa cortar ese brazo.
ARGAN.— ¿Por qué?
ANTONIA.— ¿No estáis viendo que se lleva para sà todo el alimento y no deja que se nutra el otro?
ARGAN.— SÃ, pero este brazo me hace falta…
ANTONIA.— También si estuviera en vuestro caso me harÃa saltar el ojo derecho.
ARGAN.— ¿Saltarme un ojo?
ANTONIA.— ¿No os dais cuenta de que perjudica al otro y le roba su alimento? Creedme: que os lo salten lo antes posible y veréis mucho más claro con el ojo izquierdo.
ARGAN.— No corre prisa.
ANTONIA.— Adiós, siento teneros que dejar tan pronto, pero debo asistir a una consulta interesantÃsima que tenemos ahora sobre un hombre que murió ayer.
ARGAN.— ¿Sobre un hombre que murió ayer?
ANTONIA.— SÃ. Vamos a estudiar qué es lo que se debÃa haber hecho para curarlo. Hasta la vista. (Sale).
BERALDO.— Parece muy inteligente este médico.
ARGAN.— Demasiado radical.
BERALDO.— Todos los grandes médicos son asÃ.