El enfermo imaginario

El enfermo imaginario

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

ARGAN.— Pero ¿en qué país vivimos? ¿Qué audacia es ésta de atreverse una pícara de sirvienta a hablar de ese modo a su amo?

ANTONIA.— Cuando un amo no sabe lo que hace, una sirvienta con juicio tiene derecho a enmendarle la plana[6].

ARGAN (Lanzándose sobre ella).— ¡Te voy a apabullar por insolente!

ANTONIA (Huyendo).— ¡Tengo la obligación de impedir que mis señores se deshonren!

ARGAN (Iracundo, enarbola el bastón y corre tras ella, que se escuda rodeando el sillón).— ¡Ven, ven, que yo te enseñaré a hablar!

ANTONIA (Dando vueltas alrededor del sillón).— ¡Me interesa que no hagáis locuras!

ARGAN (Siempre tras ella).— ¡Perra!

ANTONIA.— No consentiré jamás en ese matrimonio.

ARGAN.— ¡Trapacera!

ANTONIA.— No quiero que sea la mujer de ese Tomás Diafoirus.

ARGAN.— ¡Carroña!

ANTONIA.— Y ella me hará más caso a mí que a vos.

ARGAN.— ¡Angélica, sujétame a esa pícara!

ANGÉLICA.— ¡Vamos, padre, que os vais a poner malo!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker