El enfermo imaginario
El enfermo imaginario ANTONIA (Que se ha quitado el traje de médico tan rápidamente, que nadie creerÃa que fué ella la que apareció antes).— ¿Qué manda el señor?
ARGAN.— ¡Cómo!
ANTONIA.— ¿No me habÃa llamado el señor?
ARGAN.— ¿Yo? No.
ANTONIA.— Será, entonces, que me han sonado las orejas.
ARGAN.— Aguarda aquà para que veas cómo se te parece ese médico.
ANTONIA (Saliendo).— Es cierto, señor; lo he visto ya y ahora estoy ocupada.
ARGAN.— Si no los veo juntos no lo creo.
BERALDO.— Yo he leÃdo casos sorprendentes sobre estas semejanzas, y en nuestra misma época hemos visto algún caso que ha traÃdo revuelto a todo el mundo.
ARGAN.— Yo me hubiera engañado en esta ocasión. JurarÃa que es la misma persona.