El médico a palos
El médico a palos BARTOLO.— ¿Me traerán en palmitas?
LUCAS.— Si señor, y acabada la curación le darán a usted qué sé yo cuánto dinero.
BARTOLO.— Pues, señor, vamos allá. ¿En palmitas, y qué sé yo cuánto dinero?… Vamos allá.
GINÉS.— Recógele todos esos muebles, y vamos.
BARTOLO.— No: poco a poco.
(Lucas recoge las alforjas y el hacha. Bartolo le quita la bota y se la guarda debajo del brazo).
La bota conmigo.
GINÉS.— Pero, señor, ¡un doctor en medicina con bota!
BARTOLO.— No importa; venga… Me darán bien de comer y de beber… (Apartándose a un lado, medita y habla entre sÃ. Después con ellos). La pulsaré, la recetaré algo… La mato seguramente… Si no quiero ser médico me volverán a sacudir el bulto; y si lo soy, me le sacudirán también…, Pero, dÃganme ustedes: ¿les parece que este traje rústico será propio de un hombre tan sapientÃsimo como yo?
GINÉS.— No hay que afligirse. Antes de presentarle a usted, le vestiremos con mucha decencia.
BARTOLO.— Aparte: Si a lo menos pudiese acordarme de aquellos textos, de aquellas palabrotas que les decÃa mi amo a los enfermos… SaldrÃa del apuro.
GINÉS.— Mira que se quiere escapar.