El Misántropo
El Misántropo SÃ; pero quiere tener demasiado talento, cosa que me harta, vive en perpetuo énfasis y en todas sus palabras se advierte que se esfuerza por decir grandes cosas. Desde que se metió en la cabeza que era ingenioso, nada le satisface, tan difÃcil es su gusto; quiere ver defectos en cuanto se escribe, y piensa que no es propio de un literato la alabanza, que ser sabio es encontrar algo que criticar, que admirar y reÃr es bueno sólo para los tontos, y que al no aprobar ninguna de las obras contemporáneas se pone por encima de los demás; encuentra qué reprender hasta en las conversaciones; son temas demasiado vulgares para dignarse descender a ellos: y con los brazos cruzados mira compasivamente de lo alto de su espÃritu cuanto dice cada uno.
ACASTO
Que me condene si no es ese su auténtico retrato.
CLITANDRO
Vos sois admirable para describir a las gentes.
ALCESTE
Vamos, firmes, continuad, mis buenos amigos de la corte; no perdonáis a nadie y a cada uno le toca el turno: sin embargo, ninguno de ellos se presenta ante vosotros que no se os vea apresuradamente ir a su encuentro, tenderle la mano y con un mimoso beso apoyar los juramentos de ser su servidor.