El Misántropo
El Misántropo No, yo no puedo soportar este cobarde proceder que afecta la mayorÃa de vuestra gente a la moda; y nada odio tanto como las contorsiones de todos esos grandes artÃfices de protestas, esos afables donadores de frÃvolos abrazos, esos obsequiosos habladores de palabras inútiles, que asaltan a todos con sus amabilidades y tratan en la misma forma al hombre de mérito y al tonto. ¿Qué ventaja hay en que un hombre os agasaje, os jure' amistad, fidelidad, celo, estima, ternura, y os haga el más deslumbrante elogio de vuestra persona, si corre a hacer lo mismo con el primer pelele? No, no, no existe alma un poco bien puesta que acepte una estimación tan prostituida; y la más honrada tiene por baratos esos dones, desde que ve que se nos confunde con todo el universo: la estimación se funda en alguna preferencia, y estimar a todo el mundo es no estimar a nadie. Pues que os entregáis a esos vicios de la época, no estáis hecho, ¡pardiez!, para ser de los mÃos; rechazo la amplia generosidad de un corazón que no establece diferencia alguna para el mérito; yo quiero que se me distinga; y para decirlo claro, el amigo del género humano no es cosa que me convenga.
FILINTO
Pero cuando se anda en sociedad, preciso es cumplir con algunos convencionalismos que exige el uso.
ALCESTE -