El Misántropo
El Misántropo Os digo que no; se deberÃa castigar inexorablemente ese vergonzoso comercio de las apariencias de la amistad. Quiero que seamos hombres, y que en toda circunstancia aparezca en nuestras palabras el fondo de nuestro corazón, que sea él quien hable y que nunca se disfracen nuestros sentimientos bajo cumplidos vanos.
FILINTO
Hay muchas ocasiones en que la franqueza absoluta resultarÃa ridÃcula y poco al caso; y a menudo, mal que le pese a vuestro austero honor, es bueno ocultar lo que tenemos en el alma. ¿SerÃa adecuado y decente decir a mil personas todo lo que pensamos de ellas? Y cuando hay alguien que nos desagrada o a quien odiamos, ¿debemos declararle la cosa tal como es?
ALCESTE
Si.
FILINTO
¿Qué? ¿IrÃais a decir a la vieja Emilia que a su edad le queda mal hacerse la coqueta, y que los afeites que usa escandalizan a todos?
ALCESTE
Sin duda.
FILINTO
¿A Dorilas que es demasiado importuno, y que no hay oÃdos en la corte a los que no harte relatando su bravura y el brillo de su linaje?
ALCESTE