El Misántropo
El Misántropo SÃ; pero mi conciencia está herida hasta el punto de no sufrir más tiempo la sinrazón que os hacen; el estado en que os veo me aflige demasiado el alma, y os aviso que traicionan vuestro amor.
ALCESTE
Me demostráis, señora, una tierna solicitud; ¡tales avisos obligan a un enamorado!
ARSINOE
SÃ, bien que sea mi amiga, es y la declaro indigna de esclavizar el corazón de un caballero; y el suyo sólo tiene para vos fingidas dulzuras.
ALCESTE
Es posible, señora: no se pueden ver los corazones; pero vuestra caridad hubiera podido dispensarse de sugerir al mÃo tal pensamiento.
ARSINOE
Si no queréis que os abran los ojos, no hay que deciros nada, es bastante fácil.
ALCESTE
No; pero por mucho que se nos diga sobre ese tema, las dudas son más molestas que otra cosa, y por mi parte, querrÃa que no me hicieran saber más que lo que se me pueda mostrar claramente.
ARSINOE