El Misántropo
El Misántropo Vos debéis moderar vuestros arrebatos y el ultraje...
ALCESTE
Señora, es a vos a quien esto corresponde; es a vos a quien mi corazón recurre hoy para poder libertarse de su acerbo pesar. Vengadme de esa ingrata y pérfida prima que traicionó cobardemente pasión tan constante; vengadme de ese hecho que debe produciros horror.
ELIANTA
¿Yo, vengaros? ¿Cómo?
ALCESTE
Recibiendo mi corazón. Aceptadlo, señora, en lugar de la infiel: es así como puedo tomar venganza de ella; y quiero castigarla con los afanes sinceros, con el profundo amor, con las respetuosas atenciones, diligentes deberes y asiduo servicio, de que este corazón va a haceros el sacrificio ardiente.
ELIANTA
Compadezco sin duda lo que sufrís y no desprecio el corazón que me ofrecéis; pero acaso el mal no sea tan grande como se piensa y vos podáis abandonar ese deseo de venganza. Cuando la injuria parte de un objeto lleno de encantos concíbense muchos proyectos que no se ejecutan: y por mucho que se tengan poderosas razones para romper, una culpable amada bien pronto es inocente; fácilmente se disipa el mal que se le desea y sabemos lo que es el enojo de un amante.