Tartufo
Tartufo MARIANA: Grande agravio me haces dudando; Dorina; que harto has oído declararte mis sentimientos.
DORINA: ¿Amáis a Valerio, en resumen?
MARIANA: Sí, y con fervor extremo.
DORINA: Y según las apariencias, ¿él os ama igual?
MARIANA: Así lo creo.
DORINA: ¿Y los dos ardéis en el mismo deseo de veros casados?
MARIANA: Con certeza.
DORINA: ¿Y cuál es vuestro propósito sobre esta otra unión?
MARIANA: Darme la muerte si se me violenta.
DORINA: ¡Gran ocurrencia! Recurso es en que yo no pensaba. Bastaos morir para salir de embarazos. El remedio es maravilloso, a no dudarlo. ¡Cuánto me enoja a esa clase de razones!
MARIANA: ¡De qué humor te pones, Dorina! No te compadeces de los sinsabores de la gente.
DORINA: No me compadezco de quien dice bobadas y se ablanda cuando llega la ocasión.
MARIANA: Si soy tímida, ¿qué quieres?
DORINA: El amor exige firmeza a los corazones.
MARIANA: ¿No he de esperar nada del fervor de Valerio? ¿No es a él a quien corresponde obtenerme de mi padre?